lunes 21 de abril de 2008

Recuperar la huerta valenciana


Al final de los años cincuenta la huerta valenciana empezó a sufrir una crisis que ha destruido sus estructuras sociales y económicas. La agricultura dejó progresivamente de ser el principal sector de trabajo y alrededor de la capital empezaron a nacer las industrias. Además, entre las causas del estado actual de l’horta no hay que olvidar el crecimiento urbano de la ciudad de Valencia y de su área metropolitana, que ha avanzado de manera en ocasiones agresiva y que sigue sin detenerse. Las nuevas urbanizaciones y los nuevos polígonos industriales necesitan espacio, para sí mismas y para sus infraestructuras, obras que se construyen en áreas que hasta el momento habían sido destinadas al cultivo. Más de la mitad de los territorios existentes en 1960 ya han desaparecido bajo una presión urbanística que a menudo no respeta vínculos medioambientales y a que se vincula con procesos de especulación inmobiliaria.Los agricultores que quedan cultivan parcelas cada vez más pequeñas y la mayoría de ellos se dedican a esa actividad a tiempo parcial, puesto que los constantes esfuerzos que comportan las tareas del campo no resultaran rentables. En defensa de l’hortaA pesar del momento crítico que atraviesa l’horta, este patrimonio ha encontrado el apoyo de la gente. Muchos valencianos sienten este territorio como un signo de identidad sobre el que se han escrito miles de años de historia y por tanto como un elemento cultural que debe ser defendido. Ya en el año 2000, unos colectivos ciudadanos conscientes de la progresiva desaparición de los espacios rurales, organizaron un seminario, en el que se planteó la primera Iniciativa Legislativa Popular en España con carácter medio ambiental. La toma en consideración de la proposición de una ley que tutelase la huerta valenciana fue rechazada por la mayoría parlamentaria de les Corts.A pesar de la grave falta de atención hacia el problema por parte de la mayoría de las instituciones, la defensa de l’horta continúa debido al compromiso de ciudadanos que han decidido organizarse, como es el caso de Per l’horta, asociación integrada en la plataforma Compromís pel Territori.El patrimonio rural de una ciudadLa palabra valenciana “horta” se refiere al espacio agrícola que rodea el área urbana de la capital levantina. Se trata de un territorio que se ha constituido durante más de dos mil años de historia y que por tanto no es simplemente un conjunto de campos, sino un espacio cultural, en el cual se han venido depositando tradiciones, costumbres, ritos y prácticas productivas que a lo largo del tiempo han permitido el nacimiento y fortalecimiento de un paisaje único.Estudio de campoCERAI (Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional) también se ha involucrado en la protección de l’horta valenciana. Actualmente, forma parte de un programa internacional de prácticas en el que cada año estudiantes de diferentes disciplinas efectúan su trabajo de fin de carrera en la entidad. El estudiante francés, Clément Fleurenceau con el apoyo del director técnico de CERAI, Sergi Escribano y de José Luis Porcuna responsable del Área de Agricultura Ecológica dentro del Servicio de Sanidad Vegetal de la Generalitat Valenciana, realiza actualmente un estudio de campo en la finca de Vicent Martí, un agricultor “de toda la vida” convencido defensor de los métodos agrícolas tradicionales y de la huerta, con el objetivo de recoger conocimientos y prácticas ecológicas de cultivo que están en grave riesgo de desaparecer y al mismo tiempo de estudiar el sistema de venta directa que Vicent Martí ha conseguido crear.El hogar de Vicent MartíEn pocos minutos, el paisaje del centro de Valencia cambia radicalmente y casi como si de una brusca interrupción de ruido y caos se tratase, los ojos se deslizan suavemente por las extensiones cultivadas que todavía han resistido la urbanización.Ya detrás de la Universidad Politécnica, límite septentrional de la expansión urbana, el paisaje empieza a cambiar. La casi totalidad de las acequias han sido cimentadas, las aguas que fluyen en ellas están sucias. Los antiguos setos que las acompañaban, elementos característicos de este ambiente y reservas de biodiversidad, han desaparecido.La finca de Vicent Martí está compuesta por una casa tradicional y unos campos que limitan con la urbanización costera situada al lado de la autopista y con el ferrocarril.Cuando es día de ventas, el sitio está animado por gente venida de la ciudad con sus niños, que juegan en un ambiente inusual para ellos. Al lado de las cajas de verduras hay trípticos y materiales informativos sobre la huerta. Este tipo de venta relaciona directamente al consumidor con el agricultor. Vicent Martí organiza jornadas de puertas abiertas donde explica a los consumidores de sus productos, cómo han sido cultivadas las frutas y verduras que se llevan a casa.Cuando este agricultor trabaja la tierra, está al mismo tiempo cultivando una manera diferente de vivir, la que él libremente ha escogido y demuestra a los demás que no es utópico creer en el respeto a la naturaleza, que al fin y al cabo significa también respeto por uno mismo.

Fuente: Giuseppe Parente para http://www.cerai.es/notis/noticias_73.html